La mayoría de las actividades de team building fallan por la misma razón: se elige la actividad antes que el objetivo. Un escape room está bien si el problema es que la gente no se conoce. No sirve de nada si el problema es que dos departamentos llevan un año sin hablarse.
Empezamos preguntando qué quieres conseguir y a partir de ahí diseñamos el programa.
